A los judíos les encanta la polla negra - parte 5

Joanna seguía embriagada por la dicha que había recibido de su trío anal con Abella e Isiah, el camarero, así que estaba encantada, aunque un poco nerviosa, cuando conoció al amigo de Isiah, Mandingo, para otro sabor de placer inmenso. ¡Era fácilmente la polla más grande que había visto nunca, necesitando ambas manos para meterla en la garganta! Ella manejaba su carne oscura gigantesca como una maga del pene, haciéndola desaparecer dentro de su coño y su culo. El señor Mandingo liberó su orgasmo sobre su cara y pechos que la esperaban, y Joanna decidió que ser no tradicional de vez en cuando le vendría bien.